La salud en Caracas: entre el "estoy bien" y el "¿a cuál hospital voy?"
- Francisco Acuna
- hace 8 minutos
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Resultados del sondeo de VICA TMC | Gran Caracas, enero–febrero 2026

Entre el 20 de enero y el 8 de febrero de 2026, VICA TMC realizó un sondeo en la Gran Caracas con 430 participantes de distintas edades, géneros y perfiles socioeconómicos. El objetivo era claro: entender cómo percibe el caraqueño su propia salud y qué hace —o no hace— para cuidarla. Lo que encontramos fue una mezcla de optimismo, pragmatismo y, hay que decirlo, un poco de esa famosa improvisación criolla que tanto nos caracteriza.
"Me siento bien… pero mejor no pregunto tanto"
Cuando le preguntamos a los encuestados cómo describirían su estado de salud actual, los resultados fueron, en términos generales, positivos: el 75.8% dijo sentirse entre "muy bueno" (20%) y "bueno" (55.8%). Solo el 1.6% admitió estar en condición "mala". Hasta ahí, todo suena tranquilizador.
Pero aquí viene el detalle interesante: ¿cuándo fue la última vez que se hicieron un chequeo médico de rutina? El 35.6% dijo haberlo hecho en los últimos 6 meses, lo que habla bien de ese grupo. Sin embargo, el 19.3% no se ha chequeado en más de dos años, y un 1.4% confesó que nunca se ha hecho un chequeo en su vida.
Nunca. Como si el cuerpo fuera un carro al que nunca le hacemos mantenimiento, pero esperamos que siga corriendo sin fallas.
Esto nos hace pensar: ¿es que realmente estamos tan sanos, o simplemente preferimos no saber?
El seguro médico: el lujo que pocos tienen
Aquí llegamos a uno de los datos más reveladores del sondeo: el 74.7% de los encuestados no cuenta con ningún tipo de seguro o plan privado de salud, incluyendo atención domiciliaria o emergencias médicas. Solo el 25.3% dijo tener alguna cobertura.
Y esto no sorprende si se contrasta con la realidad nacional. Según la Cámara de Aseguradores de Venezuela, citada por Infobae en abril de 2023, apenas el 5% de la población venezolana cuenta con una póliza de seguro privado de salud. Antes de la pandemia, esa cifra era aún menor —rondaba el 2 o 3%— y el "efecto COVID" la llevó a ese máximo de 5%, según la presidenta ejecutiva de la institución, María del Carmen Bouffard.
Vale aclarar un matiz importante: la Cámara de Aseguradores solo contabiliza las empresas de seguros formales bajo su regulación. Queda fuera de ese conteo todo el ecosistema de medicina prepagada y planes de asistencia médica —como Asistensi, SISPSA, Rescarven o Planisalud— que en los últimos años ha crecido como alternativa más accesible para quienes no pueden costear una póliza tradicional. Esto significa que el número real de personas con algún tipo de cobertura privada podría ser algo mayor al 5%, aunque sigue siendo una minoría en el contexto nacional.
De hecho, la pregunta de nuestro sondeo contemplaba explícitamente "seguro o plan privado de salud, atención médica domiciliaria o emergencias médicas", por lo que el 25.3% que respondió afirmativamente muy probablemente incluye tanto asegurados formales como afiliados a estos planes de medicina prepagada. Aun así, tres de cada cuatro personas siguen sin ningún tipo de red de protección privada.
La razón es sencilla y dura a la vez: en Venezuela, el 81.5% de la población se encuentra en situación de pobreza por ingresos, según la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Y una póliza de salud básica puede costar entre 65 y 170 dólares mensuales por persona —una cifra simplemente inalcanzable para la mayoría. Como señaló la asesora de seguros Nancy Sáez a EFE: "Se ha vuelto indispensable tener un seguro, pero no todos pueden optar por obtener una póliza".
Cuando algo pasa: al hospital público primero
Ante la pregunta de cuál es la primera opción cuando se necesita atención médica, el 57% eligió el centro médico público o el hospital público. Esto revela algo que muchos preferirían no admitir: para la gran mayoría, el sistema público sigue siendo el único camino real, independientemente de su estado.
Le sigue el médico particular con un 17%, la clínica privada con un 12.8%, y opciones como la telemedicina (5.8%), la automedicación en farmacia (4.9%) y la consulta por internet o redes sociales (2.6%).
El dato de la telemedicina es interesante: aunque pequeño, refleja una tendencia que viene creciendo y que algunas aseguradoras ya están incorporando como valor añadido en sus planes. Que alguien todavía consulte su diagnóstico por Instagram también nos dice algo —quizás que la creatividad venezolana no tiene límites, aunque eso sea materia para otro artículo.
Ahora bien, el problema detrás del 57% que elige los centros públicos es profundo. Según la Encuesta Nacional de Hospitales 2024, elaborada por la ONG Médicos por la Salud, solo el 40% de los quirófanos de los principales hospitales del país están operativos, con un desabastecimiento de insumos básicos que ronda el 37% en emergencias y el 74% en quirófanos. Además, se ha registrado una emigración significativa de personal médico en los últimos años, reduciendo la capacidad operativa del sistema de salud.
¿Y el perfil socioeconómico?
El cruce entre ingresos y autopercepción del estrato social arrojó patrones que, aunque esperables, siguen siendo llamativos. La mayoría de los encuestados que se autoidentifican como estrato social medio bajo reportan ingresos mensuales de entre $250 y $500 (10.8%) o incluso menos de $250 (17.9%). El estrato social medio concentra su mayor masa en los rangos de $250 a $500 (19.6%) y $500 a $750 (9.2%).
Hay también un dato que merece leerse con cuidado: un grupo de personas con ingresos menores a $250 al mes se autoidentifica como estrato medio (16.7%) e incluso como estrato medio alto (2.1%). Esto no es una contradicción ni una ilusión: es el reflejo directo de lo que ha pasado en Venezuela en la última década. La crisis económica pulverizó el poder adquisitivo de capas enteras de la clase media y media alta, pero sin mover con ella los demás marcadores de identidad social —el barrio donde se vive, el colegio donde se estudió, las redes de pertenencia. En Caracas, el ingreso mensual cambió; el contexto social, muchas veces, no. El estrato que uno declara es, en buena medida, el estrato que uno sigue siendo en términos de capital social y trayectoria de vida, aunque el salario cuente otra historia.
Lo relevante de este cruce para el tema de la salud es que quienes se ubican en estratos bajos y medio bajos son precisamente quienes tienen menor acceso a seguros, menor posibilidad de pagar clínicas privadas y mayor dependencia del sistema público, que como ya vimos, atraviesa una crisis sostenida.
Lo que nos dicen estos números
El sondeo de VICA TMC dibuja un retrato fiel y, en muchos sentidos, esperado de la situación de salud en la Gran Caracas: una población que en su mayoría se percibe saludable, pero que tiene acceso limitado a herramientas de prevención y protección formal.
Hay optimismo. Hay resiliencia. Y hay también una brecha enorme entre cómo nos sentimos y qué tan preparados estamos para cuando algo falla.
En un contexto donde apenas el 5% de la población tiene una póliza de seguro médico formal —y donde, aun sumando los planes de medicina prepagada, la cobertura privada sigue siendo patrimonio de una minoría.
Este artículo forma parte de los resultados del Sondeo de Salud en la Gran Caracas, realizado por VICA TMC entre el 20 de enero y el 8 de febrero de 2026, con una muestra de 430 participantes.







