"De que vuelan, vuelan": Lo que los caraqueños realmente piensan sobre el tarot, la astrología y las brujas
- Francisco Acuna
- hace 14 horas
- 8 Min. de lectura
Un estudio revela la paradoja venezolana: muchos consultan, pocos admiten que creen
Estudio de mercado 2026 | VICA TMC
"De que vuelan, vuelan" es, quizás, una de las frases más profundamente venezolanas que existen. No es un sí rotundo, tampoco es un no categórico. Es ese territorio gris, ese espacio ambiguo donde el venezolano —y en particular el caraqueño— es capaz de no creer en algo mientras simultáneamente lo consulta "por si acaso". Y resulta que esta ambigüedad no es anecdótica: es la posición mayoritaria cuando se trata de astrología, tarot, lectura de tabaco y otras prácticas esotéricas.
Entre el 20 de enero y el 8 de febrero de 2026, VICA TMC realizó un estudio a 430 caraqueños sobre sus creencias y comportamientos en torno al esoterismo. Los resultados revelan algo fascinante: 1 de cada 3 caraqueños ha consultado alguna práctica esotérica, pero la mayoría prefiere no admitir que realmente cree en ellas. Bienvenidos a la paradoja del esoterismo venezolano.

La cultura esotérica en Venezuela: más antigua que las arepas
Antes de meternos en los números, vale la pena contextualizar algo: Venezuela no es nueva en esto de las prácticas esotéricas. Como ha señalado Ángel Oropeza, psicólogo y Doctor en Ciencia Política, en sus columnas de opinión: "En épocas de incertidumbre y confusión, como la que caracteriza a la Venezuela de nuestros días, mucha gente necesita refugiarse en espacios de certeza –así sean imaginarios– para intentar reducir la angustia que les produce su insegura situación y su aún más impreciso futuro". Los brujos, tarotistas y astrólogos no solo tienen programas de televisión y columnas de prensa en toda América Latina; en Venezuela, además, saben —o dicen saber— el futuro político del país.
Figuras como Mhoni Vidente (la astróloga cubano-mexicana), el Niño Prodigio (dominicano que predice sobre Venezuela constantemente), y una larga lista de tarotistas locales han formado parte del imaginario colectivo venezolano durante años. Especialistas señalan que cada vez más jóvenes venezolanos se están interesando en la astrología y el tarot, viéndolos como herramientas de autoconocimiento y acompañamiento en procesos de vida.
Pero una cosa es el auge mediático de lo esotérico, y otra muy distinta es lo que la gente realmente cree y hace. Y ahí es donde este estudio se pone interesante.

Hallazgo 1: "Sí creo... pero no tanto"
Cuando se preguntó directamente a los caraqueños si creen en la astrología, el 50.2% respondió que sí. Suena bastante, ¿no? Pero aquí viene el giro: de ese 50.2% que dice creer, solo el 54.2% ha consultado realmente alguna práctica esotérica. Es decir, el 45.8% de los creyentes nunca ha consultado.
Déjame repetirlo porque es importante: casi la mitad de la gente que dice creer en astrología jamás ha ido a que le lean el tarot, le tiren las cartas, le hagan la carta astral, ni nada parecido. Creen... pero no tanto como para invertir tiempo o dinero en ello.
Y si hablamos específicamente de astrólogos...
Aquí el asunto se pone más interesante. Cuando preguntamos específicamente si los creyentes en astrología han consultado a un astrólogo profesional (para una carta astral, revolución solar u otro tipo de consulta astrológica), los números bajan dramáticamente: solo el 38.4% lo ha hecho.
Esto significa que el 61.6% de quienes dicen creer en astrología jamás han consultado a un astrólogo. Lee eso de nuevo: más de 6 de cada 10 creyentes en astrología nunca ha invertido en una consulta profesional con alguien que haga cartas natales.
¿Qué están haciendo entonces? Probablemente leyendo su horóscopo en Instagram, chequeando apps de astrología gratuitas, o viendo videos de TikTok sobre qué significa ser Escorpio con ascendente en Capricornio. Es una astrología de consumo pasivo: crees en ella, te entretiene, quizás hasta te identificas con las descripciones de tu signo, pero no vas más allá.
Esto también revela algo sobre la percepción de consultar un astrólogo: es visto como más formal, más caro, más académico que ir donde un tarotista o un brujo. Una carta astral puede costar entre $30 y $100 dólares (o más), requiere tu hora exacta de nacimiento, y te entregan un documento de varias páginas lleno de gráficos que parecen sacados de una clase de geometría. No es casual.
Por otro lado, tenemos al 47.2% que dice no creer en astrología. De ellos, el 87.3% es coherente y nunca ha consultado. Pero —y este es un "pero" importante— el 12.7% de los escépticos ha consultado igual. Gente que dice explícitamente "no creo en esto" pero que en algún momento fue donde un brujo, se hizo la carta natal, o le pidió a alguien que le leyera el tabaco.
¿Por qué? Probablemente porque consultar algo "en lo que no crees" es seguro. Es entretenimiento. Es curiosidad. No hay riesgo de decepción si nunca esperaste nada en primer lugar.
Hallazgo 2: "De que vuelan, vuelan" es la posición mayoritaria (y tiene toda la lógica)
Cuando a los encuestados se les dio a elegir frases que describieran su actitud hacia lo esotérico, la ganadora fue, con un contundente 43.5%, la icónica: "De que vuelan, vuelan... algo puede haber".
Esta frase lo resume todo. No es fe, es precaución. No es creencia, es "no vaya a ser". Es el venezolano siendo venezolano: escéptico pero no tanto, prudente pero no cerrado, dispuesto a consultar sin comprometerse emocionalmente con el resultado.
Y de este grupo ambiguo, el 45.5% ha consultado alguna vez. Esto significa que casi la mitad de las personas que mantienen esta postura de "tal vez sí, tal vez no" terminan poniendo su dinero (o su tiempo) donde está su ambigüedad. Consultan, pero sin admitir que realmente esperan que funcione.
Compare esto con el grupo que dice rotundamente "Sí creo y los consulto": apenas el 5.8% de los encuestados. Este es el nicho duro, los verdaderos fieles. Pero son minoría. La masa crítica del mercado esotérico venezolano no está en los creyentes convencidos, sino en los ambiguos consultantes.
Hallazgo 3: El estigma del esoterismo (o por qué "prefiero no responder" dice tanto)
Un 11.9% de los encuestados eligió la opción "Prefiero no responder". Casi el 12%. Piénsalo: de todas las preguntas que podrías hacerle a alguien en una encuesta anónima, esta es una sobre la que casi 1 de cada 8 personas prefiere no opinar.
¿Por qué? Probablemente porque existe un estigma. Admitir que consultas tarotistas o brujos puede ser visto como "poco serio", "supersticioso", o "ignorante" en ciertos círculos. Así que la gente opta por no posicionarse, protegiendo su imagen incluso en el anonimato de una encuesta.
De este grupo reservado, el 27.7% ha consultado alguna vez. No quieren hablar del tema, pero sí participan de él. Es la consulta en silencio, el tarot de closet, la astrología que no se comparte en redes sociales.
Hallazgo 4: Los escépticos puros existen (y son casi un tercio)
No todo es ambigüedad. El 28.8% de los encuestados eligió la frase "No creo en nada de eso", y de ellos, el 94.4% es coherente: nunca ha consultado. Este es el grupo de los escépticos duros, los racionalistas, los que consideran todo esto una pérdida de tiempo.
Pero incluso aquí hay una grieta fascinante: el 5.6% de este grupo sí ha consultado alguna vez. ¿Cómo reconcilias "no creo en nada de eso" con "fui donde un tarotista"? Fácil: entretenimiento, presión social, curiosidad, o simplemente que te arrastraran tus amigos.
El punto es que incluso los escépticos declarados no son inmunes a la tentación de "probar una vez, solo para reírme".
Hallazgo combinado: La gran brecha entre lo que decimos y lo que hacemos
Aquí está el hallazgo más revelador del estudio: el 33.7% de los caraqueños ha consultado alguna práctica esotérica, pero solo el 5.6% admite creer en ellas lo suficiente como para consultarlas.
Hay una brecha de 28.1 puntos porcentuales entre cuántos consultan y cuántos admiten que consultan porque creen. Esto significa que la mayoría de las consultas esotéricas en Caracas no provienen de creyentes convencidos, sino de curiosos, ambiguos, escépticos aventureros y gente que lo hace "por entretenimiento".
Este es el mercado real del esoterismo en Venezuela: no es un nicho de fanáticos, es un mainstream de gente que consulta sin comprometerse, que lee su horóscopo sin tomarlo en serio, que va al tarot "solo por ver qué dice".
¿Por qué importa todo esto? El contexto cultural venezolano
Venezuela ha vivido, como mínimo, más de una década de incertidumbre política, económica y social. Cuando el futuro es impredecible, cuando no sabes si mañana habrá gasolina o si el dólar se disparará, la tentación de buscar respuestas —aunque sea en una baraja de tarot— se vuelve comprensible. No es casualidad que los brujos venezolanos no solo sean famosos, sino que además se especialicen en predecir el futuro político del país. Las preguntas que los venezolanos les hacen a los tarotistas no son solo sobre amor y dinero; son sobre, si el dólar bajará, si hay esperanza de cambio. El esoterismo en Venezuela es, en parte, una válvula de escape para la ansiedad colectiva.
Pero al mismo tiempo, el venezolano mantiene su escepticismo práctico. No se entrega completamente. Consulta, pero con distancia. Cree, pero no del todo. Y esa actitud —ese "de que vuelan, vuelan"— es perfectamente racional en un contexto donde confiar ciegamente en cualquier cosa (política, economía, o predicciones astrales) te puede salir muy caro.
La segmentación real del mercado esotérico caraqueño
Basándonos en los datos, podemos dividir a los caraqueños en cinco grupos claros:
1. Los Creyentes Activos (5-6%) Son los fieles. Creen, consultan, y lo admiten. Este es el nicho que sostiene a los tarotistas profesionales, compra libros de astrología y sigue religiosamente a influencers esotéricos. Son pocos, pero son leales.
2. Los Ambiguos Consultantes (20%) "De que vuelan, vuelan". Consultan regularmente, pero siempre con distancia emocional. No son fanáticos, pero tampoco quieren cerrar puertas. Si funciona, bien; si no, no pasa nada. Son la mayoría silenciosa del mercado esotérico.
3. Los Creyentes Pasivos (~31%) Un hallazgo clave del estudio: creen en astrología pero nunca han consultado nada. Consumen horóscopos gratuitos, apps, contenido de redes sociales, pero no invierten dinero. Son el mercado potencial no monetizado.
4. Los Curiosos Escépticos (6-8%) No creen, pero consultan igual. Lo ven como entretenimiento, como una experiencia social, o como algo que haces una vez en la vida "para tener la anécdota". No son clientes recurrentes, pero sí contribuyen al mercado ocasionalmente.
5. Los Escépticos Puros (27%) No creen y no consultan. Punto. Consideran todo esto una pérdida de tiempo o directamente un fraude. Son el segmento inaccesible para cualquier negocio esotérico.
6. Los Indecisos/Privados (12%) Prefieren no hablar del tema. Algunos consultan, otros no, pero todos tienen en común que no quieren que se sepa. Operan en silencio.
¿Te identificas con alguno de estos grupos? ¿Eres del "de que vuelan, vuelan" o del "no creo en nada"? Cuéntanos en los comentarios.
¿Te identificas con alguno de estos grupos?
De que vuelan, vuelan
No creo en nada
Creo y consulto
¿Y ahora qué? Reflexiones finales
Este estudio nos muestra que el esoterismo en Caracas es más complejo de lo que parece. No es un fenómeno de fanáticos crédulos ni de charlatanes engañando masas. Es un espacio donde conviven la curiosidad, la ambigüedad, el escepticismo prudente y la búsqueda de respuestas en tiempos difíciles.
La frase "de que vuelan, vuelan" no es solo un dicho; es una filosofía de vida. Es la capacidad venezolana de mantener la duda mientras actúas, de consultar sin creer del todo, de mantener todas las opciones abiertas porque la certeza absoluta es un lujo que este país no ha podido darse en mucho tiempo.
Así que la próxima vez que alguien te diga que fue donde un tarotista "solo por curiosidad", créele. Probablemente es verdad. Y si te dice que no cree en nada de eso mientras te cuenta qué le salió en la lectura, también créele. Ambas cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo.
Porque de que vuelan, vuelan. Pero de que no creemos del todo, tampoco. Y así, en ese equilibrio perfecto de escepticismo y esperanza, el caraqueño sigue consultando su horóscopo cada lunes.
Por si acaso.
Metodología del estudio
Organización: VICA TMC
Metodología: CAWI (Computer Assisted Web Interview)
Muestra: 430 personas en la Gran Caracas
Período: 20 de enero - 8 de febrero de 2026







