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  • Foto del escritorAlberto Cortés

Empresas que perduran

Según el libro "Empresas que Perduran: Por qué algunas compañías siguen adelante y otras mueren" escrito por James Collins y Jerry Porras, una empresa que perdura es aquella que logra mantener un rendimiento superior en el largo plazo, superando las pruebas del tiempo y adaptándose a los cambios del entorno empresarial. Estas empresas se caracterizan por tener una visión y una identidad sólidas, que van más allá de la mera búsqueda de beneficios financieros a corto plazo; ahora bien, ¿Qué es lo esencialmente diferente en las empresas que logran perdurar en el tiempo? ¿Qué distingue a esta clase de empresas del resto que fenecen en el camino?.


análisis de empresas

Los cursos de administración y estrategia de las principales facultades de negocios enseñan sobre la importancia de iniciar un negocio con una buena idea de base y una buena estrategia de desarrollo de producto y mercado, y el time to market adecuado. Sin embargo, las personas que crearon empresas visionarias no pensaron ni se comportaron de esa forma.


Los creadores de empresas visionarias son personas sumamente perseverantes, “nunca se dieron por vencidos”; pero ¿perseverantes con qué? La respuesta siempre es la misma, “con la empresa”, hay que estar preparados para matar, revisar o modificar una idea, pero jamás abandonar la compañía.


Si uno ve la creación definitiva como la empresa en sí misma, en vez de verla como la ejecución de una idea específica o la capitalización de una ventana de oportunidad del mercado, la compañía puede perdurar a través del tiempo, más allá de la idea o producto.


Una compañía visionaria preserva celosamente su ideología base, ya que eso es muy raro que cambie. Los valores básicos de estas empresas constituyen su estructura fundacional, son sus cimientos, es la roca solida sobre la cual erigen su empresa. Sus valores no fluctúan al azar, no se modifican por los cambios impuestos por las tendencias de moda; en muchos de los casos las empresas que han logrado conquistar el tiempo, han mantenido intactos sus valores por más de 100 años.


Para las empresas que perduran a través del tiempo no hay ningún conjunto correcto de valores. Los valores básicos de una compañía visionaria ni siquiera tienen que ser humanitarios aun cuando con frecuencia lo son. La variable crucial no es el contenido de la ideología sino cuan profundamente la compañía cree en ella, y cuan consecuentemente la vive, la respira y la expresa en todo lo que hace. Las compañías visionarias no se preguntan ¿Qué debemos valorar? Sino… ¿Qué valoramos realmente en lo más hondo de nuestra organización?


El propósito de una compañía visionaria es su razón de ser, es lo que guía su existencia y les sirve de faro para orientar por siglos el curso de esta. A la vez que mantienen su ideología rígidamente fija estas empresas muestran un poderoso impulso hacia el progreso que les permita cambiar y adaptarse sin comprometer sus ideales fundacionales, su núcleo. La única manera de crear una empresa que perdure es desarrollando un proceso a largo plazo que de manera simultánea se haga cargo de preservar el núcleo y al mismo tiempo estimule el progreso.


La esencia de una compañía visionaria está en la forma como introducen su ideología central y su especial y exclusivo impulso para el progreso en las entrañas mismas de la organización. Está en la forma como fijan sus metas, estrategias, tácticas, políticas, procesos, prácticas culturales, sistemas de recompensa, sistemas contables, en fin, todo lo que se hace en la empresa está vinculado a su ideología. Una empresa visionaria crea un ambiente que envuelve totalmente a los que en ella hacen vida y los expone constantemente a señales y estímulos que hacen prácticamente imposible equivocarse en la interpretación del norte de la empresa.


En estas empresas lo único sagrado es su ideología central, su propósito. Preservar el núcleo y estimular el progreso. Una compañía para poder ser visionaria debe contar con una ideología fundacional que le muestre el camino, al mismo tiempo que debe contar con una fuerza incansable que impulse el progreso. Finalmente debe estar diseñada de forma tal que el engranaje de sus partes y piezas permita custodiar y proteger el núcleo de su ideología y estimular y perseguir el progreso.


Un punto importante es que uno no crea o define una ideología central, la descubre. Llega a ella mirando en el interior de su empresa. Tiene que ser autentica, una ideología no se puede falsificar, así como tampoco se puede intelectualizar, los valores centrales y el propósito tienen que ser sostenidos apasionadamente o de lo contrario no son centrales.


Las compañías visionarias se enfocan principalmente en superarse a sí mismas.

Las compañías visionarias se enfocan principalmente en superarse a sí mismas. El éxito y el superar a la competencia les llega como un resultado residual de plantearse constantemente la pregunta ¿cómo podemos perfeccionarnos a nosotros mismos para hacer mejor mañana lo que hicimos hoy? Esta es la pregunta que se hacen día tras día con una disciplina rigurosa. Para estas empresas dejar rezagados a sus competidores nunca es suficiente.


Por último las compañías visionarias no se distraen con la tiranía de la disyuntiva, no aceptan la idea puramente racional que uno solo puede obtener una sola cosa o bien “A” o bien “B”, pero no ambas cosas a la vez. Rechazan tener que elegir entre estabilidad y progreso, entre culturas como cultos o autonomía individual, entre gerentes formados en casa o jugadores importados, entre prácticas conservadoras o arriesgarse en audaces proyectos, entre hacer dinero o vivir de acuerdo con valores y propósitos; por el contrario, abrazan el concepto de agregación, aprendieron a vivir con la paradoja que les permite perseguir “A” y “B” al mismo tiempo. Protegen su núcleo y persiguen el progreso.


empresas que perduran

Las ideas y conceptos compartidos fueron tomados del libro “Empresas que Perduran” escrito por James Collins y Jerry Porras. De de mi autoría es la priorización y agrupación de las ideas expuestas, las cuales deseo sean de su agrado y utilidad.

Sin duda esta lectura fue, agradable, nutritiva e ilustrativa, en lo personal pienso que los lideres empresariales que se tomen el tiempo de navegar a través de las páginas de este libro, seguramente encontraran la oportunidad de cuestionarse y contrastar lo que están haciendo en sus empresas vs el reflejo del espejo de los lideres que crearon empresas que han vivido más de 100 años en el mercado y todavía marcan el camino. Que les sea de provecho.

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